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31 de diciembre de 2015

La última escapada del año: Hotel Landa en Burgos

Lo que empezó siendo un restaurante de carretera en plena Nacional I y parada culinaria obligatoria en los viajes a San Sebastián o al norte de España, se ha convertido en un hotel de 5 estrellas donde el lujo, la comida casera y el trato cercano conviven para ofrecer una experiencia inolvidable. Estoy hablando del Hotel Landa en Burgos. Y sin duda, lo recomendaría para una noche tan mágica como esta del 31 de diciembre.

Su historia se remonta a 1959, primero con el restaurante y más tarde (en 1964) con el hotel dentro de la torre de defensa del siglo XIV. Torre que fue trasladada y reconstruida piedra a piedra desde la localidad de Albillos. Las ampliaciones continuaron con la plaza y la espectacular piscina donde puedes nadar entre el calor de la chimenea y la nieve de fuera. El resultado es un lugar del que cuesta  mucho desprenderse y donde además, se come de maravilla. Sus platos estrella son la morcilla frita de Burgos, los huevos fritos con patatas y jamón, el pepito de ternera, las albóndigas o las croquetas. ¿Se puede pedir más? Y para colmo todos los postres se hacen allí mismo siguiendo las recetas clásicas y especialidades francesas. ¡Os recomiendo encarecidamente pedir el canutillo!

Para nosotros esta ha sido una de las mejores escapadas de este 2015 que se acaba. Me hubiera gustado preparar un post especial de "bye, be 2015" como he hecho en años anteriores, pero la falta de tiempo y las ganas de descansar han podido conmigo estas vacaciones. Espero sacar mucho más tiempo para el blog en 2016 y seguir compartiendo entradas interesantes de viajes, de restaurantes, de pequeñas reflexiones varias, de lo que me gusta Madrid, de mi pasión por el cine y de vivencias especiales.

De momento, y para despedir bien el año, no se me ocurriría mejor lugar para despertar mañana día 1 de enero que bajo las suaves sábanas de hilo de las camas de este hotel. Y relajarse después tomando un increíble desayuno americano al borde la piscina. ¡Espero que las fotos transmitan el lujo y el maravilloso servicio de este lugar!


¡Que vuestros mejores deseos se cumplan en la noche más mágica del año!


* feliz 2016 *

2 de octubre de 2015

Por el Bulevar en Berlín

¡Cómo son las cosas! La semana pasada estaba subida a una bici holandesa con freno contrapedal recorriendo las calles de Berlín... (suspiro). Era una de las capitales europeas que nos faltaba por conocer y me alegro mucho de haberla visitado. La palabra que más repito cuando me preguntan es... agradable. Pero es muchas cosas más. Berlín es tranquila, moderna, cómoda, dinámica... pero relajada a la vez. Berlín tiene muchas caras: la histórica, la electrónica, la artística, la bohemia, la de la comida biológica, los litros de cerveza y los kilómetros de carril bici.

Y en cada sitio se percibe esa energía especial de progreso y de cambios. No hace falta decir que Berlín ha sufrido los más duros golpes de la historia reciente. Por eso, paseando por su barrios te das cuenta de que está ante ti un enorme campo experimental: enormes rascacielos de cristal que se juntan edificios aún con marcas de metralla; cafeterías hipsters donde tomar brunch situadas en barrios donde nacieron movimientos contraculturales como el okupa o la música tecno. Berlín es capaz de seguir hacia delante como timón de Europa, pero sin olvidar jamás su pasado.

Berlín te gustará y no dejará indiferente, así que si aún no has estado, ¡tienes que ir!

Allá van las 10 cosas que recomiendo hacer en Berlín:

1. Sube a la cúpula de Sir Norman Foster
Subir a la enorme cúpula de cristal y acero que corona el Parlamento Alemán es toda una experiencia que además puedes disfrutar por el módico precio de... ¡cero! El único requisito es registrarse previamente en la página web de visita al Bundestag y confirmar el día deseado mediante un email. Esta obra se ha convertido en el símbolo de la reunificación alemana y es uno de los puntos de referencia de la ciudad. Ofrece una vista de 360 grados, además de los propios debates del Parlamento que ocurren en su interior. Sobrecogedor y sostenible, el proyecto de Foster es favorable al medioambiente: gracias a los espejos situados en su cono invertido, se ilumina de manera natural la zona de debates; y por la noche es al revés, la propia luz del interior se refleja en los espejos iluminando la cúpula. El aire usado es canalizado por dentro del embudo y expulsado al exterior por medio de una abertura en lo alto de la cúpula. ¿Y qué pasa cuando llueve? Pues que ese agua recogida se recicla y sirve para suministrar al propio edificio.


2. Tómate un brunch en Café Anna Blume
Buscando un sitio para tomar brunch en nuestra querida Lonely Planet, dimos con el Café Anna Blume en el precioso barrio de Prenzlauer Berg. Con buen tiempo es perfecto coger una mesita en la terraza y disfrutar de un delicioso desayuno servido en bandeja de tres pisos. Huevos revueltos, salmón, distintos quesos, mantequilla, panes... ¡locura máxima!

 El Cafe Anna Blume está en Kollwitzstraße 83 en Prenzlauer Berg


3. Busca un concierto chulo
Berlín es la ciudad de la música, de los festivales y de los planes nocturnos inesperados. Además, tiene una de las mejores Orquestas Filarmónicas del mundo. En Berlín puede suceder cualquier cosa en muchos de sus clubs. Pero si prefieres algo más organizado busca en la agenda del nuevo Mercedes Benz Arena entradas para ver a tu grupo favorito.

 Nuestro principal motivo para ir a Berlín en septiembre era para verles a ellos. A U2 y su gira Innocence + Experience Tour 2015. Un directo espectacular lleno de guiños y de recuerdos a uno de sus álbumes más memorables - Achtung Baby! - grabado en los estudios Hansa de Berlín.


4. Coge una bici y pedalea
Berlín tiene más de 800km de carril bici y en la mayoría de tramos está integrado en las enormes aceras. Aquí todo el mundo las coge, ¡hasta las familias con niños! Me recordó mucho a Amsterdam. Alquila la tuya por 8 ó 10 euros al día.


 
5. Currywrust, el "fast-food" nacional
En cada esquina encontrarás puestos donde venden esta salchicha cortada en rebanadas con salsa de tomate y curry en polvo, acompañada de patatas fritas (por solo 2,50€). Dicen que los mejores son los del Curry 36 en el barrio de Kreuzberg y que merece la pena la larga espera. Aún así, en cualquier punto turístico al que vayas encontrarás estos puestos con su olor a curry esperándote :)



6. Historia, historia y más historia
De la Guerra, del Nazismo, del Holocausto, de la Guerra Fría y de la Caída del Muro. Berlín ha sido testigo de los acontecimientos más impactantes del siglo pasado. Para saber más y ver fotografías y testimonios de primera mano tienes que visitar estos lugares: Topografía del Terror con la exposición al aire libre que documenta la historia de este espeluznante lugar, sede de las SS; Monumento a los Judíos asesinados en Europa con las más de 2.700 estelas de hormigón obra del arquitecto Peter Eisenman; Berlin Wall Memorial en la histórica calle Bernauer Strasse, es el único lugar donde todavía pueden verse las durísimas medidas de seguridad que separaban el Berlín Este del Berlín Oeste. Conserva más de 200 metros de muro original y cuenta con un museo que te explica toda la historia de la división de Berlín y Alemania desde el día en el que se pusieron las primeras alambradas, el 13 de agosto de 1961.



7. Free tour, imprescindible
Es muy popular entre los españoles reservar uno de los muchos free tours que salen de la Puerta de Brandemburgo. Nosotros cogimos este que hace un recorrido de 3 horas por el Berlín esencial: búnker de Hitler, Checkpoint Charlie, Gendarmenplatz, Bebelplatz... Nuestro guía era sevillano y fue muy majo con el grupo, ¡gracias Hugo!



8. Un retrato vintage de recuerdo
Serán un reclamo para los turistas, pero yo no me pude resistir. Estas auténticas reliquias están en muchas partes de la ciudad. Existe hasta un mapa donde puedes ver dónde están situados. Se han convertido en una atracción turística más. Olvídate de las apps de tu móvil con efectitos retro y sácate unas tiras en el fotomatón por 2 euros. ¡Cuidado porque son adictivos!



9. Zonas verdes
Los berlineses también saben aprovechar su tiempo de descanso con multitud de zonas verdes. El parque más grande e importante es Tiergarten ("el jardín de los animales"), situado en el centro de la ciudad cerca del Reichstag. Recorrerlo en bici es una pasada. Nosotros llegamos hasta el zoo, la Columna de la Victoria y un poco más allá, hasta la iglesia del recuerdo o Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirch.El parque es enorme, ¡el doble que el Hyde Park de Londres!

 En la foto, el parque de Treptower Park con el Monumento de Guerra Soviético donde están enterrados 5.000 soldados soviéticos. Es el mayor cementerio militar soviético de Alemania.


10. Arte al aire libre
No te puedes ir de Berlín sin hacerte una foto con lo poco que queda del muro original en la zona llamada East Side Gallery. Lo han mantenido en pie por el valor artístico que tiene, con pinturas de más de 100 artistas que rinden homenaje a la libertad, la esperanza y que transmiten la importante época de cambio que se vivió en los 90. Los más famosos el coche Trabi atravesando el muro y el beso entre el líder ruso Brezhnev y el presidente de la RDA Honecker.


Berlín ha sido uno de esos viajes que te deja con ganas de volver. Por supuesto no puede faltar una cita con el arte en la Isla de los Museos, y de paso, saludáis a la reina más bella de Egipto, Nefertiri.

¿Conocíais Berlín? Por mi parte ya puedo decir que es bien cierta la famosa frase que hace la famosa: Berlin loves you!

13 de junio de 2015

Un fin de semana largo en Menorca


Estreno el mes de junio como nunca lo había hecho hasta ahora, con unas vacaciones fugaces en la playa. Las ganas que teníamos de conocernos mejor el nuevo grupo de amigas del máster junto con el breve respiro que nos han dado las clases, han sido motivos más que suficientes para tomarnos unos días de desconexión, playa, mucho pan con tomate, un poco de Gin Xoriguer (cómo no), algo de deporte y un arroz caldoso en el mejor restaurante de la isla.

Si de leer esto os está entrando mono de Menorca, sabéis que he hablado mucho de ella en anteriores posts, pero nunca había escrito sobre los sitios donde más me gusta comer y cenar. Si vais a pasar un fin de semana largo en la isla, os recomiendo 5 sitios donde tienes que reservar para un finde largo en la isla. Todos ellos concentrados por la zona de Mahón y alrededores que es la que controlo. ¡Allá vamos!


Jamás me pierdo el plato de espaguettis vongole con almejas en el restaurante Bahía, en plena calita de Biniancolla. Italiano auténtico de verdad, lo notarás en cuanto pruebes sus pastas frescas y pizzas hechas en el horno de leña. Y además, ¿quién se resiste a comer con unas vistas así? Las últimas veces he comido aquí nada más salir del avión, y me parece el mejor planazo para empezar a olvidarte de Madrid y disfrutar de todo lo bueno que te espera. (reserva en 971 159 281).


El gran descubrimiento de estos cuatro días ha sido las Bodegas Binifadet. Un maravilloso espacio diseñado por el arquitecto menorquín Lluís Vives y que es bodega, restaurante y tienda. Cocina menorquina tradicional, pero con un toque innovador. Un capricho nacido en 1979 cuando Carlos Anglès decidió plantar viña para su consumo en una casa de campo que acababa de comprar en Sant Lluís. En mayo de 2004 salieron a la venta sus primeros vinos. Poco a poco fueron comprando más terrenos y a ampliar su producción, construyendo además la bodega. Hoy en día organizan visitas guiadas y además de vino se pueden comprar productos como mermeladas, jabones... ¡todos ellos con vino!


Si buscas un sitio auténtico donde comer un buen pescado o un arroz caldoso (de esos que se te saltan las lágrimas) ese es el restaurante Trébol en el pueblecito de Es Castell. Es un clásico de la isla y además está en una ubicación increíble, con las mesas de la terraza al lado de las barquitas del puerto. De postre me encanta el brownie de chocolate casero con helado de vainilla...
 

Otro día tendrás que ir a cenar al Puerto de Mahón. Mi recomendación es el restaurante de Nacho, El Cachito. Desde 1980 ofreciendo tapas caseras, ensaladas y raciones buenísimas. Su ensalada de pera con queso gorgonzola, las albóndigas y la ración de berenjena rellena con salsa de tomate (siguiendo una receta auténtica de Menorca) son mis platos favoritos. Además el restaurante es precioso, con sus suaves colores pastel en paredes y mesas. Y siempre ofrecen interesantes exposiciones de pintura en su interior. ¡No os lo perdáis! (reserva en 971 36 97 92).


En la hermosa y privilegiada zona de Binisafúa, al sur de la isla, está el Restaurante del Club Naútico Binisafúa. Con deliciosas tapas y ensaladas a tan solo 10 metros del mar. Lo mejor es comer aquí después de un relajante bañito en el mar. ¡Conviene reservar porque está siempre lleno!

Por supuesto que hay muchísimos sitios más, pero estos que os he contado son los que yo suelo ir cada año. En Menorca tenéis una estrella Michelin en el restaurante Sa Pedrera d´es Pujol. Si queréis algo más informal y que os recuerde un poco al ambiente de Malasaña, Can Vermut en el puerto de Mahón, es vuestro lugar. Y para una cena romántica nunca fallan La Caraba o Anakena, con sus preciosos y bucólicos jardines. Y Ciudadela también tiene muchos sitios por descubrir, aunque eso será para otro viaje :)

Más lugares que os recomiendo:

*El pueblecito de Es Castell*

13 de agosto de 2014

24 horas en Salamanca


Dejarse las vacaciones para septiembre tiene sus cosas buenas. Menos gente, más relax y una mejor opción para el bolsillo. Lo único malo es que hay que apañarselas para sobrevivir de la mejor manera posible al plan de agosto en Madrid. Menos mal que cada vez hay más iniciativas chulas para disfrutar del asfalto madrileño como los cines de verano, la terraza de El Cuartel o las azoteas y sus increíbles vistas.

Si aún así no es suficiente, siempre puedes coger el coche y escaparte a dos horas de la capital para desconectar y cargar las pilas. Así hicimos nosotros el finde pasado en Salamanca.

Parece increíble, ¡pero era mi primera vez en esta hermosa ciudad! Que tiene muchas cosas y rincones que descubir, más allá de la famosa rana :) Pasear por ella es quedarse embobado viendo todas las fachadas, plazas, jardines... llenas de detalles que la convierten en especial. Me gustaría compartir una pequeña guía de cómo nosotros decidimos disfrutarla...

24 de junio de 2014

Recordando nuestro "apartamento poeta" en Lisboa

Cuando mis amigos me preguntan cómo hago para viajar tanto y qué opciones busco a la hora de alojarme, siempre les contesto que cada vez prefiero los apartamentos que puedes encontrar en páginas como homeaway o airnb, a los hoteles. Aunque siempre depende del tipo de viaje, porque por ejemplo es difícil estar en Las Vegas y no alojarte en un súper hotel como El Hotel Bellagio o el Caesars Palace, ¡con todas sus comodidades y lujos! Pero para viajes de cuatro o cinco días por Europa por ejemplo, nuestra opción son siempre los apartamentos. Y en eso ahorramos muchísimo para poder hacer otras cosas.

Ya hemos probado en ciudades como Roma, Nueva York, Lisboa... y todo ha salido siempre genial, sin ningún incoveniente. Como seguro que a estas alturas estáis pensando cómo y dónde vais a iros de vacaciones, me gustaría contaros mi experiencia en un bonito apartamento en Lisboa, llamado "la casa del poeta"...

Hace tres años estuvimos en un apartamento precioso en Lisboa, en pleno barrio del Chiado. Imaginaros lo bonito que era que tenía como nombre "la casa del poeta". Es curioso, pero los post sobre aquel viaje a Lisboa son de los más leídos en la historia de este blog. Reciben muchísimas visitas, y yo me alegro muchísimo que os gusten tanto. Os conté en dos partes las 10 cosas que ver y hacer, aquí y aquí, con secretos como dónde escuchar buen fado o comer con unas bonitas vistas del Tajo. Pero no os llegué a hablaros  del precioso apartamento donde nos alojamos.

Lamentablemente me informan que este apartamento ya no está disponible para alquilar :( Pero a través de la web de alquileres que nos facilitó todo, Sweet Lisbon, seguro encontraréis estancias muy parecidas y con el mismo encanto.


Nuestra casa respiraba cultura y arte por todos los lados. Sus dueños, él editor y ella escenógrafa de teatro, le habían aportado buen gusto y sensibilidad en cada rincón. Se notaba que era una casa de artistas. En cualquier parte había obras de arte, objetos de países exóticos, cientos de libros en todos los idiomas, muebles vintage, grabados e ilustraciones originales, una bañera de estilo francés por las que suspiré, artículos de plata antigua en el comedor... Y lo mejor la luz, ¡qué maravillosa luz entraba por esos balconcitos antiguos!

Nosotras, viniendo del mundo de la publi y el diseño, fantaseábamos con que aquello era nuestro hogar y nos habíamos convertido de repente en unas portuguesas dotadas de un enorme poder intelectual :) La decoración y el confort nos hizo sentir como en casa desde el primer momento. Recuerdo los mejores momentos al final del día, las tres relajadas en los sofás comentando todo lo que habíamos descubierto durante el recorrido y partiéndonos de risa por chorradas varias. Me quedo con todas esas conversaciones de aquel viaje. Y con el olor al "Dark amber" de Zara Home que inundaba el salón. Es olerlo y mi mente regresa de nuevo a Lisboa.


Para mí, la experiencia de pasar mis vacaciones en un apartamento es que me da la libertad de entrar y salir como si fuera mi casa. Las ventajas de ahorrar hacen mucho, si además viajas con amigos. El sentimiento de unidad que da al grupo, en lugar de dormir cada uno por separado en tristes habitaciones de hotel. Y por supuesto, esa sensación de ser "un poco menos turista" con eso de que llevas las llaves de "tu nueva e efímera casa", y eso a mí me convierte de repente en una ciudadana más. Esté en la ciudad que esté.

Y a vosotros cómo os gusta viajar, ¿sois fan de alquilar un apartamento en páginas como homeaway o airnb? ¿O preferís la opción de hospedaros en un hotel?

3 de junio de 2014

Asalto a la torre de Londres

Ya os conté que una de las 10 experiencias que más me habían gustado de Londres fue la visita a la Torre de Londres, fundada a finales de 1066 como parte de la conquista normanda de Inglaterra. Hoy en día es uno de los puntos más conocidos de Inglaterra, no solo por su importancia histórica, sino por las múltiples leyendas que la rodean.

Con las entradas en la mano y metidos de lleno en la fiebre de Juego de Tronos que ahora mismo nos invade, hicimos el tour con la audioguía en mano y entonando en cada rincón la cancioncilla de apertura de la serie...

La entrada (22 libras) puede parecer muy cara, pero gracias a este link nos aprovechamos de un 2x1. Sin duda una web muy interesante para ahorrarse unas cuantas libras, yeah! Con el precio está incluida una visita guiada de la mano de los Yeomen Warders o Beefeaters. Es una experiencia que os ayudará a entender mejor la historia que se esconde detrás de sus enormes muros de piedra. Conviene dedicarle al menos unas tres horas para verlo todo bien y con calma.


Lo imprescindible de la visita:

- Traitor´s Gate o Puerta de los Traidores: era la entrada del río a la torre y recibe este nombre ya que por aquí entraban los acusados de traición a la corona. Toda la estructura de madera de estilo Tudor data de 1532.

 - White Tower o Torre Blanca: se trata del palacio real original de la Torre de Londres, pero ya no se usa como tal desde 1603. Es el edificio más emblemático de todo el complejo y aquí se cuentan cerca de 500 años de historia a través de una colección increíble de armaduras reales. La más impactante es la de Enrique VIII. En el segundo piso de la torre, se encuentra la sencilla Capilla de St. John, de 1080, y uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica del país.
Fue el rey Ricardo Corazón de León el primero en rodear la Torre Blanca con una pared e hizo un foso alrededor con el agua del Támesis. Parte de la muralla romana que ya existía, formó parte de esta enorme pared. Hoy se pueden ver algunos restos.


- Los cuervos: junto a la Torre Blanca hay un tramo de jardín donde se encuentran los famosos cuervos de la Torre. Existe una leyenda desde hace muchísimos años que dice que si estos cuervos abandonan un día la Torre, el Imperio Británico caerá. Fue el propio rey Carlos II quien, atraído por esta superstición, ordenó que siempre tendría que haber seis cuervos en la Torre. Sobra mencionar las perfectas condiciones de vida de estos animales. Son excrupulosamente cuidados por el Maestro de los Cuervos (Raven Master) y reciven una alimentación a base de carne fresca, fruta y galletas empapadas en sangre. Además, les flipa el queso. También nos quedamos impresionados con la historia acerca de su extremada inteligencia. Al parecer los cuervos son capaces de imitar muchos sonidos, entre ellos, la voz humana. Por tanto, no es raro escuchar a un cuervo dar los buenos días al Raven Master. Cada cuervo tiene su propia personalidad y su carácter. ¡Y les encanta que les hagan fotos!


- Waterloo Barracks o Cuarteles de Waterloo: uno de los edificios más esperados de la visita, ya que aquí es donde se guardan las joyas de la corona. Una vez dentro, hay que dejarse llevar por las lentas cintas transportadoras para poder contemplarlas. Destacan la corona imperial valorada en 27,5 millones de libras y que contiene 2868 diamantes, además de zafiros, esmeraldas, rubíes y perlas. Y la corona de platino de la difunta Reina Madre, que luce el famoso diamante Koh-i-Noor ("montaña de luz"), de 105 kilates. La mayoría de los visitantes creen que estas son las joyas personales de la reina, pero no es así; se tratan de los adornos ceremoniales que se usan durante la coronación.


- Los Beefeaters: forman parte de la imagen turística de la torre, aunque son sus vigilantes oficiales. Para llegar a Beefeater, estos hombres deben haber servido 22 años a la armada británica y tener la distinción de la buena conducta. El nombre no está del todo claro de dónde proviene, pero parece que está relacionado con "Beef Eater" (comedores de carne) ya que se les retribuía con carne de vacuno. Cada noche y desde hace ya 700 años, siguen haciendo la Ceremonia de las Llaves que es el cierre oficial de todas las puertas del palacio. Las inciales E R que llevan en el pecho corresponden a Elisabeth Regina, Isabel II, la actual reina.


 - Patíbulo del Tower Green: siete personas, incluidas tres reinas (Ana Bolena, Catalina Howard y Jane Gray), fueron ejecutadas aquí, en lugar de sufrir un martirio público en Tower Hill. En este lugar se levanta una escultura de Brian Catling que las recuerda.

- Queen´s House: actual residencia del Gobernador de la Torre.


La visita puede concluir con un paseo por las enormes murallas de defensa interior desde donde se ve el Tower Bridge. ¡Seguro que os encanta la experiencia!



Más info:

www.hrp.org.uk
Metro: Tower Hill
Abierta de 09:00-17:30 de martes a sábado; de 10:00-17:30 domingos y lunes. Cierra a las 16:30 todos los días durante los meses de noviembre a febrero.