13 de agosto de 2014

24 horas en Salamanca


Dejarse las vacaciones para septiembre tiene sus cosas buenas. Menos gente, más relax y una mejor opción para el bolsillo. Lo único malo es que hay que apañarselas para sobrevivir de la mejor manera posible al plan de agosto en Madrid. Menos mal que cada vez hay más iniciativas chulas para disfrutar del asfalto madrileño como los cines de verano, la terraza de El Cuartel o las azoteas y sus increíbles vistas.

Si aún así no es suficiente, siempre puedes coger el coche y escaparte a dos horas de la capital para desconectar y cargar las pilas. Así hicimos nosotros el finde pasado en Salamanca.

Parece increíble, ¡pero era mi primera vez en esta hermosa ciudad! Que tiene muchas cosas y rincones que descubir, más allá de la famosa rana :) Pasear por ella es quedarse embobado viendo todas las fachadas, plazas, jardines... llenas de detalles que la convierten en especial. Me gustaría compartir una pequeña guía de cómo nosotros decidimos disfrutarla...


Nada más llegar comimos a escasos metros de la Plaza Mayor, en iPan iVino, un bar de tapas y raciones que nos encantó. Por su decoración, es un bar distinto a los que puedes ver en Salamanca y más parecido a los que hay en el barrio de Malasaña en Madrid. Con esa mezcla de industrial y vintage que tanto está de moda. Tiene una extensa carta de vinos y una carta con raciones tradicionales, pero con una ligera "vuelta" que le aporta ese toque original a los platos. ¡Todo lo que nos pedimos estaba riquísimo!


Después de la comida, un pequeño paseo por la Plaza Mayor, el centro de la vida social de la ciudad. Allí podéis tomaros un helado en el Café Novelty, uno de los establecimientos más antiguos de Salamanca y donde Miguel de Unamuno hacía su tertulia diaria.


Ya por la tarde, toca perderse un poco por las calles salmantinas y descubrir mucho de sus secretos. Lo imprescindible es visitar las Catedrales (la nueva y la vieja), contemplar la fachada de la casa de las Conchas y conocer más de cerca la Universidad. ¿Sabíais que es la más antigua de toda Europa?

  
¡No te puedes ir de Salamanca sin haber visto el famoso diablo comiéndose dos bolas de helado en uno de los pórticos de la Catedral!


Y por último, para cenar recomendaría mucho el restaurante Bambú. Quizá la ubicación no sea perfecta y os puede pasar desapercibido (se encuentra en una especie de sótano al lado de un centro de estética "!!!"). Pero si queréis probar una de las mejores carnes cocinada sobre parrilla de encina, éste es vuestro lugar. Aún me acuerdo del delicioso chuletón de buey con patatas que nos comimos, ¡una delicia! Además, está pegadito a la plaza, perfecto para terminar el día con un romántico paseo por ella.

No hace falta decir que Salamanca es muy famosa por sus bares y su marcha. Lamentablemente no he podido comprobarlo porque una excursión de 15 km en canoa por el río Tormes nos obligó a meternos temprano en la cama el sábado. La próxima vez será ;)

Estamos seguros de que después de esta experiencia, ¡volveremos a vernos, Salamanca!

1 comentario:

Elena dijo...

Yo también me escapé estando en Valladolid hace unos años a Salamanca por un día en agosto. Me encantó! Lo malo que el día estaba muy fresquito y yo en manga corta :D