29 de octubre de 2013

A&J BODA: La decoración

La mejor decisión que pudimos tomar fue elegir a Natalia y Lola como nuestras Wedding Planners para la planificación y decoración de nuestra boda. En este post os voy a explicar por qué...



Después de comprometernos, llegaba el momento de las emociones y los primeros nervios, típicos de los preparativos. Teníamos claras las cosas que queríamos para nuestra boda, y más aún, lo que no queríamos. Queríamos que fuese una fiesta familiar e íntima, y estar todos juntos en un entorno alejado de los sitios establecidos para bodas. Quiero decir, queríamos un sitio en mitad del campo y sin grandes adornos.

Encontrar un entorno así es complicado, y sobre todo, cuando otro de los requisitos fundamentales era no alejarnos de la Comunidad de Madrid. Lo ideal hubiera sido tener un terreno o un jardín grande de algún amigo o familiar, pero al no ser así... ¿cómo íbamos a encontrar ese lugar? Después ya venían ideas secundarias, como una cena al aire libre y en verano, con buena música y velas por todas partes. ¡Con solo 9 meses para preparar todo no sabíamos ni por dónde empezar!


Sin fecha, ni sitio para celebrarlo y perdidos. Así acudimos a la oficina de Natalia y Lola de Wedding Planners. Dos hermanas con una trayectoria increíble en el mundo de las bodas y que se nos aparecieron como dos ángeles. Con solo escuchar cuatro apuntes básicos de cómo imaginábamos nuestra boda, dieron con el lugar perfecto: una antigua vaquería de aspecto rústico en la sierra de Madrid. Una fría tarde de noviembre acudimos a visitarla, y recuerdo tener que hacer un enorme ejercicio de imaginación para visualizar nuestra boda allí. Pero la visión y la energía positiva de Natalia y Lola pudieron con todas nuestras dudas.

Fue genial poder contar con ellas durante todos los meses previos al gran día. En sus reuniones íbamos viendo cómo daban forma a nuestras ilusiones. Ellas también se encargaron del cátering, de la iluminación y la música. Nos ahorraron tiempo y preocupaciones. Nunca pensé contar con un servicio de wedding planners para mi boda, pero fue lo mejor que pudimos hacer. El día de la boda, el montaje que llevaron a cabo y la puesta en escena superó por completo todas nuestras espectativas. Fue mucho trabajo, ya que a la finca hubo que llevarlo todo, desde el mobiliario, hasta las cocinas, el equipo de luces... Si todo esto fuera poco, Natalia y Lola nos sorprendieron con detalles llenos de cariño. Hemos ganado dos nuevas amigas :)







Queríamos que el concepto fiesta estuviese presente desde el minuto cero. Por eso en el cocktail los invitados eran recibidos con refrescantes mojitos y daiquiris de fresa, servidos desde un carrito. Creamos un hashtag para que todos pudiesen subir sus fotos a Twitter o Instagram. Para el sitting plan, mi amiga y diseñadora Delia se basó en la temática viaje para crear unas postales de inspiración vintage de cada una de las ciudades que íbamos a visitar en nuestra luna de miel. Quedaron ideales suspendidas en pinzas.

La decoración floral fue crucial para transformar el espacio y que resultara acogedor. Margaritas, hortensias blancas y verdes, romero, paniculata... y más flores que parecían recién cogidas del campo. ¡Javier Castedo de Masshiro hizo un trabajo espectacular!

Tarros de cristal, espejos, botecitos con velas, candelabros... los centros de las mesas ideados por Natalia y Lola eran espectaculares. Plasmaron la idea que queríamos de boda rústica y chic.

Tampoco faltó la bici vintage que nos acompañó para nuestras fotos de pareja.






La cena al aire libre giró en torno a una centenaria encina donde se distribuyeron las mesas. Al caer la noche, la magia de los chicos de La Fiebre se hizo realidad. Montaron una iluminación que partía de las ramas de la encina, y cuando se proyectaba sobre las mesas y el suelo, hacía el dibujo de hojas. Era completamente de cuento. Sin duda la clave para que la noche fuese inolvidable y se creara ese ambiente tan íntimo fue la iluminación. ¡Qué importante es!







Del cátering se encargó Gonzalo de El Lebrillo Cátering. Después del éxito del cocktail y la cena, preparó un buffet de postres con distintos tipos de tartas, cupcakes, brownies, frutas... ¡la de red velvet triunfó! A los invitados les encantó la idea de levantarse, mezaclarse entre sí y elegir sus postres preferidos. Por si no fuese suficiente, Gonzalo nos sorprendió con nuestra propia tarta nupcial de fondant y cinco pisos. Sobre ella colocamos nuestros babos personalizados que encargué a Diana de Papa-moscas.

Todos estos detalles convirtieron nuestra boda en un día precioso que no olvidaremos nunca. Pero lo más importante, y lo que realmente lo hizo especial, fue el cariño y la entrega de todos nuestros amigos y familiares. Nos sentimos tremendamente arropados por ellos. ¡Gracias a todos por formar parte de nuestra felicidad!



Vestido: Rosa Clará

Velo y tocado: Rosa Clará

Zapatos: Dior
 

Fotos: Mira Fotografía (estrenan nueva web!)

Organizacion, planificación y decoración: Natalia y Lola de Wedding Planners

Decoración floral: Masshiro
 
Cátering y buffet de postres: El Lebrillo Cátering

Iluminación: La Fiebre

1 comentario:

Susana dijo...

¡Quedó precioso, mágico! ¡Un beso!