21 de octubre de 2013

A&J BODA: El vestido

Para comenzar esta serie de post dedicados a nuestra boda no se me ocurre mejor manera que empezar por el vestido. Encontrarlo fue una de las tareas más divertidas de los preparativos, y al mismo tiempo, la que más me quitó el sueño durante los primeros meses. La culpa de todo la tuvo una foto de un vestido que vi en internet. Me enamoré y a partir de ahí me obsesioné en que así tenía que ser mi vestido de novia. Visité muchos talleres, boutiques... me probé muchos vestidos de todos los estilos y décadas posibles, escuché todas las ideas de las diseñadoras que conocí, toqué todas las telas... y cuando creía haber dado con uno que se parecía muchísimo al que había visto en internet, resultó que no sentí ese flechazo que esperaba tener.


 Recuerdo llegar a casa después de un largo día haciendo el "tour de vestidos de novia", completamente agotada, y sin idea del tipo de vestido que quería. Cuando estás organizando una boda, cosas de este tipo pueden hacer que no pegues ojo en dos días. Después de mi crisis, pedí ayuda a dos de las personas de mi familia que mejor me conocen, mi hermana y mi cuñado, y fuimos los tres a la tienda de Rosa Clará en Velázquez.

Esa tarde yo no me encontraba muy bien, aún así hice el esfuerzo y me probé más de diez vestidos. Todos eran bonitos, pero ninguno era el mío. ¡Estaba exhausta! Cuando ya pensábamos en irnos con las manos vacías, mi cuñado insistió en que me probara uno más... El modelo Bombai de la colección 2013. Cuando vi la foto en el catálogo pensé que estaba de broma: ¡¡era corto y con muchísimo volumen!! Todo lo contrario a lo que yo buscaba. Dada la emoción que produjo en todos, incluida chica que nos estaba atendiendo, me lo probé sin esperar un milagro. Pero sucedió. Cuando lo tuve puesto, no podía dejar de sonreir, de moverme, de dar vueltas en el probador como una loca haciendo volar las capas de tul... ¡Había encontrado mi vestido!

Fue tal el shock que nos provocó a los tres que decidimos guardar el secreto hasta el día de la boda. Ni siquiera mi madre podría saber nada. Así fue, hasta la mañana de aquel 27 de julio...







Amanecí sorprendentemente tranquila. Las horas previas al gran momento las pasé junto a mi madre en la suite que reservamos en un hotel cerca de la celebración. Mi madre es muy calmada y las dos nos divertimos muchísimo durante las sesiones de maquillaje y peluquería.

Para el peinado confié en mi peluquera de siempre, Rosi Fernández de Ananda Ferdí. Trabajamos en muchas pruebas diferentes y acertó con un recogido trabajado, pero de aspecto natural y con volumen en la parte baja. Conocí a la maquilladora Cristina Salas para Nars ya que, aunque me maquillo poco, me encantan sus productos. Quería ir lo más natural posible, pero Cristina me aconsejó bien en marcar un poco mi mirada. Para lo demás, tonos rosas en mejillas y labios.

Más tarde llegaron los fotógrafos de Mira Fotografía, y los chicos del video de GLM Audiovisuales. Aquello empezaba a ser real. ¡De repente eramos un montón en la habitación y hubo muchas risas! Llegaba el momento de vestirse y salir hacia la iglesia.






El vestido condicionó mucho a la hora de elegir los zapatos. Sabía que no los quería blancos, y a ser posible, que fuesen de charol. Los encontré en Dior, una fría mañana del mes de abril. Comodísmos a pesar de sus 10,5 cm de tacón. A pesar de ello, llevé de repuesto una bailarinas de Pretty Ballerinas, ¡muy apropiadas para el look bailarina de mi vestido!
No quería ser novia de velo, pero después de ver esto, accedí. El velo no podía ser otro que corto y de tul, al igual que el vestido. Como adorno llevé un tocado de hilo de plata también de Rosa Clará. El día de la última prueba decidí que quería entrar velada a la iglesia. Me alegro mucho de haberlo hecho ya que el impacto que produce es brutal. Contrario a todo lo que quería, al final fui una novia-novia. :)


La conclusión es que me divertí muchíiiiiiisimo con este vestido :)


En la próxima entrada, la ceremonia.


Vestido: Rosa Clará

Velo y tocado: Rosa Clará

Zapatos: Dior

Bailarinas: Pretty Ballerinas

Ramo: rosas de pitiminí de Masshiro

3 comentarios:

ro dijo...

Qué precioso vestido...


Besos.

J. Vela dijo...

Ueee!!! Y yo preguntando en la anterior entrada si pondrías más fotos jajaja. El vestido me parece increíble, muy bonito y sobre todo original. Los zapatos también son un acierto, y tú estabas preciosa con ese recogido! Ais! Si es que adoro las bodas... jajaj

Besos

Susana dijo...

¡Qué bien, guapa! Se te ve feliz y que disfrutaste muchísimo del vestido. ¡Menudo acierto! ¡Un besazoooo!