20 de febrero de 2008

Dilo con chocolate

Los que me conocen saben que soy una auténtica adicta al chocolate. No importa la intensidad, el formato o la textura. Desde pequeñita siempre me ha vuelto loca. Sobre todo en momentos de bajón... Nada me anima tanto como un trocito de chocolate.

Por eso, cuando voy por la calle y se me cruza una tienda de chocolates es todo un acontecimiento para mi. Siento el impulso, la necesidad de entrar y verlo todo y, sin pasarme demasiado, comprar algún capricho, a ser posible de lo más selecto.

Eso fue lo que me pasó bajando por la calle Columela en dirección a Serrano cuando de repente me topo con una tiendecita aparentemente sencilla, pero llena de sorpresas por dentro.

Su nombre es Womo Friendly Food y al entrar las dependientas me comentaron que llevaban abiertos dos meses (claro, por eso no la conocía!!). Dentro hay de todo: chocolates, caramelos, chicles… también deliciosos sándwiches y ensaladas frescas para llevar... pero ante todo ¡chocolate!

Lo que más destaca es el diseño de sus envases (o packaging, hablando con propiedad), sencillo a la vez que moderno, con colores atractivos y absolutamente chic. Bolitas de chocolate en latas de aluminio, calameros en “pildoreros” de plástico como si de valiums se tratara…


No puede resistirme y al final acabé haciéndome con una de sus latas que además incluye mensaje (para los que somos tímidos). No se me ocurre nada mejor para decir algo a alguien, de una manera dulce y original.


Dulces y pequeños trocitos de chocolates con sentimientos (así es como se hacen llamar), que harán las delicias de los gourmets más exigentes.

3 comentarios:

RAÚL dijo...

so sweet!! :)

nine dijo...

Totalmente de acuerdo, hay pocas cosas que no cure el chocolate. esas tiendas con una perdición, yo procuro mirar para otro lado para no entrar.
Pero sobre todo quiero contarte que me encanta tu blog, lo acabo de conocer y es todo un descubrimiento.

Angie dijo...

Un día tengo que escribir un post sobre otras chocolaterías chulas de Madrid, la de cantidad que hay!

Aunque las más bonitas las que vi en Suiza este verano, que además de chocolates tienen una repostería que es puro delito...