
Entrar en mi habitación y encontrarme por sorpresa con una rosa que mi padre acaba de cortar del jardín. Y lo más curioso es que nunca lo mencionamos. Es como si la rosa hubiera venido sola y se hubiera colocado en el pequeño jarrón. Y al verla siempre me despierta una sonrisa y noto como se me hincha el corazón. Creo que no hay manera mejor de comunicarse padre e hija. A veces las palabras sobran porque las rosas siempre son eternas.
Pasados unos días tengo que deshacerme de ella y me da mucha lástima. Papá... lo voy a echar mucho de menos.
{Siento que me estoy haciendo mayor... A veces siento un poquito de vértigo, pero no puedo estar más feliz}
Gracias a todos por los comentarios, sois los mejores!