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22 de octubre de 2008

The night belongs to...

Una de las experiencias casi obligadas cuando visitas Nueva York es asistir a uno de los musicales que tienen lugar en la avenida más antigua, más luminosa y con más arte de Manhattan, Broadway.

Decidirse por uno no es fácil. Están todos. Pero si hay que elegir, es difícil dejar pasar la oportunidad de poder ver una de las obras más famosas de todos los tiempos. Porque si hay un protagonista en todo Broadway, un personaje que emocione noche a noche a gente de todo el mundo ese es el
fantasma. La noche le pertenece a él...



The Phantom of the Opera o El fantasma de la ópera es la obra de teatro musical que ha batido todos los récords y sus cifras lo demuestran: ha recaudado 3,2 millones de dólares en todo el mundo, más de 80 millones de personas se han emocionado con ella, ha sido representada en más de 20 países, ha superado incluso el éxito de Cats. Sólo en Nueva York, la obra ha ganado 600 millones de dólares...
Se estrenó por primera vez en el teatro Majestic en 1988 y desde entonces ha sido representada más de 7.500 veces.


Escrita por Andrew Lloyd Webber, basada en la novela de Gaston Leroux, nos cuenta la historia de un compositor deforme y trastornado, conocido como el fantasma, que vive en los subsuelos de la Opera de París aterrorizando a empleados y actores y que se enamora de la hermosa y joven vocalista Christine. Una criatura a la que todos temen, que se acabará convirtiendo en el mentor de la corista...


La música, los decorados, la coreografía, el diseño de vestuario... son absolutamente maravillosos. Es evidente que estamos ante un musical de calidad. Algunos de los números como el Masquerade en las enormes escaleras de la ópera te dejan totalmente boquiabiertos. La iluminación, los efectos visuales, los cambios de escenario... lo llena todo de magia.


Este año el musical ha estado de celebración, ya que el pasado 26 de enero cumplió 20 años. Se trata del musical más longevo y con mayor éxito de la historia de Broadway.
Una experiencia inolvidable.

24 de diciembre de 2007

¡Que festín!


El sábado pasé una noche increíble (y ya van muchas) disfrutando de mi regalo navideño: el musical de La Bella y La Bestia. La cita era a las 22 horas en el Teatro Coliseum. La compañía no podía ser mejor.

Me encantan los musicales y si puedo intento no perderme ni uno. Aunque me quedé con ganas de ver Mamma Mía, Cabaret o The Producers. Éste es el cuarto que veo. El primero fue Queen en 2004; después vino Hoy no me puedo levantar en 2006 y un año más tarde Jesucristo Superstar. Sería imposible decir cuál de todos me ha gustado más. Cada uno es diferente, pero con La Bella y La Bestia he tenido una emoción parecida a la que sentí cuando vi la película por primera vez, mi favorita de todas las de la factoría Disney.

La obra, que comenzó a representarse en Brodway en 1994, llegó a España en 1999. Ocho años después vuelve a Madrid con nuevo reparto. El diseño de vestuario, la coreografía, la orquesta, los decorados, la puesta en escena... todo te deja absolutamente boquiabierto y te introduce de manera increíble en la magia de la historia.

Los números musicales son espectaculares, en especial el de la taberna, el festín, el baile... Me hicieron disfrutar como una auténtica niña.

Es un regalo de esos que no se olvidan fácilmente (cada vez me lo pones más difícil!!) y más aún en Navidad.

Muchas, muchas gracias...(otra vez).